Voluntad de Dios.
Muchos de nosotros creyendo hacer muchas
cosas buenas que a la vista humana parecen correctas dentro de lo que es el
evangelio lo hacemos con el mejor agrado, disposición, creyendo
hacer la voluntad de Dios, pero
muchas de las cosas que hemos hecho o estamos haciendo es por nuestra propia
voluntad y no es la voluntad de Dios.
Para muchos de nosotros existe una confusión
en cual es la voluntad de Dios, la mayoría dice: no sé cuál es la voluntad de
Dios para mi…, andan en una búsqueda, buscando la voluntad de Dios y a todos
nos pasa aunque algunos se les pasa toda la vida buscando la voluntad de Dios y
nunca la encuentran y dentro de esa búsqueda cometemos errores.
Cuando comenzamos hacer las cosas creyendo que es la voluntad de Dios se
produce un gasto de energía, nos cansamos físicamente, perdemos el tiempo,
perdemos nuestro dinero, de repente las cosas no resultan y en vez de haber
gozo en nuestro andar creyendo hacer la voluntad de Dios, hay amargura, tristeza,
conflictos emocionales, en el matrimonio no hay paz, porque creyendo hacer la voluntad Dios, estamos haciendo nuestra propia voluntad.
Cuando nuestro Dios nos habla, uno tiene que
entrar en obediencia. Cuando estamos creyendo estar haciendo la voluntad de
Dios estamos muy lejos de lo que él quiere que hagamos, va pasando el tiempo, nos amargamos, queremos
ver frutos y en donde estamos sembrando no hay frutos, hay conflictos y todavía
no nos damos cuenta que no es la voluntad de Dios.
A veces sucede en el trabajo, sucede
generalmente en la familia, hay familias que se ayudan mutuamente y no hay
cambios en la familia que se está ayudando y uno creyendo estar haciendo la
voluntad de Dios, que el Señor nos manda ayudar pero si no hay frutos estamos
actuando de una forma emocional, sentimental , mas no es la voluntad de Dios.
La voluntad de Dios siempre va a
ser buena.
Para que podamos darnos cuenta que estamos
haciendo la voluntad de Dios, es cuando vemos resultados, tenemos que verlo en
nosotros, donde estamos sembrando, ver resultados y nos vamos a dar cuenta que
estamos haciendo la voluntad de Dios.
Es decir que si nos damos cuenta que ha
pasado el tiempo, meses, años, y no hay resultados, porque no es la voluntad de Dios.
Algunos dirán que la voluntad de Dios es ir
por el mundo y predicar el evangelio, eso lo hacemos en todo lugar, en todo
tiempo los que son verdaderos cristianos siempre tienen una palabra para
entregar. A veces decimos: el Señor me mando allá y siento
de ir…, pero ese sentir es humano pero no es la voluntad de Dios.
Como padres muchas veces se quiere suplir las
necesidades de los hijos y se trata hasta en lo imposible de suplir todas las
cosas, anhelos, gustos, caprichos, como padres, pero no es lo que Dios quiere
para ellos sino que es necesario esperar cuando Dios indique todas las cosas
porque no sabemos lo que va a suceder.
Muchas personan se equivocan, caen, son derribadas
en el evangelio, porque creyendo hacer
la voluntad de Dios hacen su propia voluntad. De repente hemos sentido la necesidad de
ayudar a alguien y lo hacemos con toda entrega, con la mayor disposición, pero resulta que la persona es
mal agradecida y es bueno lo que estamos haciendo, pero no es la voluntad de
Dios.
El Señor a todos nos da la oportunidad de aceptar
el llamado al arrepentimiento, pero hay personas que caen y vuelven a caer, se
les aconseja una y otra vez, pero hay un momento en que se debe parar, porque ya no estamos haciendo la
voluntad de Dios, sino está actuando nuestro sentimiento pero el evangelio es
para todos igual y tiene disciplina no solamente amor sino amor con disciplina.
Se imagina un matrimonio que la esposa ama a
su esposo, pero el esposo esta en
adulterio, y le dice: te amo… sabiendo que está en adulterio y mucha gente
dice: es que yo amo al Señor, pero me cuesta caminar, la cosa es te amo o no te
amo.
A todos nos cuesta caminar en el evangelio
entonces cuando estamos con una persona y le hablamos de que se vuelvan al
Señor y no hay frutos, no hay resultados, debemos de pensar que no es la
voluntad de Dios que sigamos haciéndolo, Dios ira a tratar con él o ella, usara
otros medios, usara a otras personas, pero no debemos de cansarnos en eso, cosas tan
sencillas que para nosotros son tan importantes que para Dios más importante es
seguir avanzando.
Se imagina que nuestro Señor hubiese pensado
como nosotros pensamos, él no iría a la cruz porque se quedaría mirando a
pedro, Jacob, juan a todos sus discípulos y hubiese dicho: van a quedar solos,
yo no puedo morir. Pero él dijo: lo que tú me distes son míos,
pero también son tuyos ó sea las almas son del Señor.
No es fácil servir al Señor porque nos
equivocamos en ser buenas personas, las buenas personas en el evangelio no
sirven, porque las buenas personas pueden estar escuchado un mensaje de
reprensión, disciplina pero al lado de el o ella esta una persona que es sentimental
mas que el o ella y le dice: no te preocupes esto va a pasar… pero cuando se
sirve la mesa es para todos igual.
Será la voluntad de Dios que estemos
congregados, que nuestra silla tenga nombre, que su lugar tenga nombre, que
solamente nuestras fuerzas físicas sean solamente para el trabajo, que nuestro
tiempo solamente sea para el trabajo y lo que sobre de nuestro tiempo pueda
dedicarlo al Señor, será la voluntad de Dios cuando somos creyentes. El creyente tiene que buscar la voluntad de
Dios peleando por su tiempo, porque lo
que va a buscar el Señor en nosotros más que nuestro bolsillo, es nuestro tiempo, porque con nuestro tiempo
podemos salir a evangelizar.
Un hombre o mujer espiritual
creyente que no tiene una vida espiritual es carnal, se llena carnalmente de
todo lo carnal, vamos a la iglesia, pero vivimos terrenalmente, porque no estamos sirviendo al Señor conforme
su voluntad.
Una persona que lleva años en el evangelio y
no ha visto resultados en su vida es porque no está en la voluntad de Dios
porque el Señor trae a hombres y mujeres, para que el deposite su reino y
cuando estamos en esa cobertura del reino de Dios estamos bajos su voluntad.
El Señor nos llamó para servir y debemos de
estar preparados, entonces cuando pasamos el tiempo en el evangelio y no hay
frutos es porque no estamos en la voluntad de Dios.
El Señor nos llama a
servir, a estar siempre listos, dispuestos.
Para vivir o saber la
voluntad del Señor hay que vivir en el reino.
Dentro de hacer la
voluntad del Señor fallamos igual, le ofendemos en muchas cosas.
No
puedo yo hacer nada por mí mismo, según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo,
porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del padre. (Juan
5:30) Si el hijo de Dios manifestó una total
sujeción y obediencia sobre él, siendo el hijo de Dios que se le fue entregada
esa autoridad aquí en la tierra, dice que él mengua. Y si nosotros hacemos la voluntad de Dios, ¿menguamos
nosotros? En Buscar la voluntad de Dios
ser siervo o sierva, no venir a la iglesia, sino estar listo para, no hacer lo
que me gusta.
El Señor nos mandó a predicar las gratas
nuevas de salvación no podemos de hacer otra cosa.
Nosotros erramos en nuestro andar, en nuestro
caminar, por muchas cosas que leemos o hemos escuchado pero no ponemos atención
a lo que Dios nos dice.
El Señor de señores y Rey de reyes ya entro
en nuestra vida (si nos hemos arrepentido), él vive en nuestro corazón, en su
reino porque todo rey tiene que tener su reino y él vino a reinar en nuestra
vida, se imagina a un rey pidiendo permiso para entrar a su reino, el problema
es que nosotros todavía nos cuesta entender eso.
El Rey no necesita permiso y él quiere usarnos porque somos sus siervos, él nos usa
como él quiere.
El siervo o sierva tiene que
tener corazón de siervo
La voluntad de Dios no es una decisión que
uno debe de tomar, es una relación,
hacer la voluntad del Señor es estar dispuesto siempre. Tenemos que buscar la dirección del Señor,
estar atento a la voz de él porque él siempre habla, cuando estamos atentos a
escuchar su voz él nos guía.
Porque todos los que son
guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. (Romanos 8:14) Hay cosas que hemos tomado la decisión
creyendo que es la voluntad de Dios y no ha sido la voluntad de Dios.
Para ser guiados por el Espíritu de Dios
debemos de leer la palabra, orar, tener comunión porque no podemos tener
comunión con Dios sino tengo comunión con lo hermanos.
Dios en su
palabra nos enseña a tener comunión con los hermanos ó sea que yo no puedo tener
comunión con Dios sino amo a mi hermano que está a mi lado adorando al Señor.
La voluntad de Dios para nosotros se revela
de una forma paulatina, a medida que nosotros vamos avanzando se nos va
revelando su grandeza, hace como vamos buscando, adquiriendo madurez, el Señor
va revelando con más claridad su voluntad.
A todos nos han dicho más de alguna vez de
parte del Señor una profecía repetitiva que mucho tiempo se ha usado y es: te
traje para grandes cosas… y nosotros con el primer amor, la inocencia,
ignorancia, decimos: me lo dijo a mi… a todos no dijo lo mismo, era la copia de
la copia de la misma profecía que se le dijo a alguien alguna vez, pero Dios
tiene un trato especial con cada uno de nosotros, diferente al otro, a todos
nos tiene algo especial pero lo que sea hasta en lo más mínimo son grandes
cosas en el reino de Dios.
La voluntad de Dios se va ir revelando a
nuestra vida a medida que nosotros tenemos una relación con él, que pasemos
tiempo con él, seamos constante con él, no solamente en la oración, sino en el
servicio porque sirviéndole a él tenemos una recompensa no solamente en el
reino sino que en la tierra también pero para eso debemos de tener tiempo, no
el tiempo que yo quiero, hay que orarle al Señor y decirle: cuál es el tiempo
que tú quieres de mi… El tiempo es algo esencial en el reino.
Una de las primeras cosas de la
voluntad de Dios es someterse a él y a la persona que nos guía, orden y disciplina.
Cuando no hacemos la voluntad de Dios erramos
y nos dejamos guiar por lo que otros dicen, no buscamos nuestra relación
personal con Dios pero estamos haciendo un montón de cosas y nos descuidamos.
Cuando entendemos que
haciendo la voluntad de Dios tenemos paz, no hay confusión en nosotros,
no hay conflictos interiores, con las personas,
Y la paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en
Cristo Jesús. (Filipenses 4:7)
Una persona cuando tiene comunión con Dios se
nota, porque es útil. Siempre está dispuesto, la paz se refleja en él, no hay
amargura en su rostro no podemos seguir diciendo que somos siervos del Señor si
no hacemos su voluntad.
Y
la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis
llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. (Colosenses 3:15) Hay paz cuando
estamos unidos con la hermana o hermano en comunión, cuando trabajamos juntos,
no hay discusión y hay acuerdo. Dios quiere
usarnos y quiere usarnos limpios.
Dios con todas
las cosas negativas que nos pasan es para llamarnos la atención, para que
aprendamos que él es nuestro Señor y que tenemos que vivir bajo su reino, que
si queremos pedir, queremos orar y tener respeto, tenemos que someternos a su
reino, vivir bajo su cobertura, no creer creyendo hacer su voluntad, si hacemos
eso estamos colocando nuestra voluntad y separándonos de él quebrantando esa
comunión.
Tenemos que estar de acuerdo para que las cosas sean
realmente buenas.
Congregación cristiana de restauración de fe elohim.

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