Libertad para adorar.

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones  de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. (Hebreos 10:19-25)

Estimular: animar, incentivar.

Todo lo que hagamos en una congregación nos sube o nos baja el ánimo, más aun cuando no hay disposición porque la actitud nuestra es negativa, debemos de estimularnos, si hay alguien a nuestro lado y nunca lo hemos escuchado decir ¨amen¨ digamos amen… hasta que a esa persona se le pegue el amen porque es necesario nosotros ser estimulados los unos a los otros porque el estar juntos provoca unidad, el estar juntos nos ayuda a seguir adelante en medio de la lucha que cada uno podamos tener.

A veces pensamos que cuando la hermana o hermano deja de congregarse porque falta arto tiempo en la iglesia pero hay hermandad que tiene por costumbre en poner el mismo tiempo, el mismo nivel los compromisos de familia, compromisos de afuera cuando le toca congregarse y esa es una mala costumbre, es decir si la biblia nos está diciendo que debemos cumplir ciertos requisitos para orar porque con nuestra oración entramos al lugar santísimo a través de la persona de nuestro Señor Jesucristo y todo lo que decía el versículo anterior, acerquémonos con corazón sincero, seguridad en nuestra fe, tener la estimulación de animar a otros.. Es decir que hay requisitos para adorar con libertad al Señor, ¿podremos adorar con libertad si no tenemos pureza en nuestro corazón? Muchas veces tenemos pensamientos malos, negativos hacia las personas, pensamientos egoístas o pensamientos que no perdonan porque hemos sido heridas(os) y todo eso no sirve para estar en la presencia del Señor y muchas veces estamos creídos y recreídos que estamos en la presencia del Señor, personas que demoran años en perdonarse y adoran al Señor y más encima van a la iglesia.

El Señor nos dio un libre acceso pero para entrar por esa puerta hay requisitos, no puedo entrar al lugar santísimo si tengo rencor, sabiendo que Él nos dejó libre el paso al lugar santísimo pero no podemos acercarnos al Señor con un corazón sucio, no podemos, dice la palabra que por gracia somos salvos pero ¿estaremos realmente cerca de estar en la presencia del Señor? Debemos reconocer que tenemos malos pensamientos, cometemos errores y cuando sabemos esto nos cuesta cantar, entonces cuando entendemos que tenemos que tener sinceridad, fe, corazón limpio y cuando dice: con agua pura… ya que cada uno de nosotros nos sumergimos en nuestro Señor Jesucristo para lavarnos pero ¿de qué forma nos sumergimos hoy? Buscando cada vez su presencia, cada vez entregando nuestras iniquidades porque por naturaleza somos personas que fallan una y otra vez, en pensamientos, dichos y en hechos, y tomamos tan a la ligera que servir a Dios están tan fácil como arrepentirse e ir a la iglesia y que pasen los días como cualquier cosa pero nuestros pensamientos, gestos los examina el Señor.

Cuantos tenemos ese pensamiento rápido, ligero de ser mal pensados porque uno aprende a discernir en la rapidez de la mirada, gestos, cuando hay confianza, desconfianza, cuando andan arrancando, cuando no quieren saludar, cuando se quieren ir luego, uno aprende a conocer a la gente y de esa forma tenemos que convivir porque somos hermanos pero lo más importante es ¿cómo entramos a adorar al Señor?, hoy no tenemos ninguna separación para entrar a la presencia del Señor pero hay requisitos que debemos tener para estar con el Señor porque Él nos lleva, no llegamos a la presencia del Señor solos nuestro Señor nos lleva.

y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
 (Hebreos 9:12)

Nuestro Señor fue seguro en su fe de lo que estaba haciendo era lo correcto, tenía un corazón limpio, los requisitos que hoy se nos piden a nosotros para entrar a la presencia del Señor fue lo que Él cumplió, ahora si vemos como entro el Señor sabiendo que el velo se rasgó en su muerte pero Él entro en una forma espiritual no física porque estaba en la cruz cuando el entro, su muerte, su entrega de vida abrió el lugar, hoy no existe el velo y tenemos la libertad para entrar al lugar santísimo pero después nos dice corazón limpio, con sinceridad, seguro de lo que estamos haciendo.

El corazón se ensucia fácilmente, no teniendo pensamientos muy exagerados en lo que es el mundo sino son pensamientos tan pequeños que son negativos y entorpecen, son pensamientos a veces insignificantes, podemos darnos cuenta que la envidia contamina el corazón, el desear cosas que no podemos obtener y que otros tienen, cosa que es pecado y ensucia el corazón, el tener pensamientos negativos hacia otros hermanos(as) o pastor también ensucia el corazón es decir que estamos expuestos que el enemigo nos devore espiritualmente y destruya en nuestra mente, corazón y cuando no nos damos cuenta de esto estamos totalmente fríos(as) y solamente asistimos a la iglesia por costumbre, por habito, porque no nos digan nada o por alivio de conciencia.

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne (Hebreos 10:19-20)

El camino nuevo es para adorar, exaltar, es para bendecir al Señor.

El Señor quiere en nosotros un despertar de guerreros(as) que se levanten con fuerza porque años pasan, vienen enfermedades, cansancio pero aun así el Señor no nos deja tranquilos porque hasta que moramos tenemos la puerta abierta para entrar adorar, quizás cuando estemos en un hospital muriendo, agonizando aun ahí vamos a decirle al Señor, déjame entrar al santo lugar…

El lugar santísimo es Dios mismo es decir que cuando no estamos en una condición que Él quiere que estemos para adorarle no nos acercamos en nada en estar con Él, ni Él con nosotros aun sabiendo que Él está en todo lugar, en todo tiempo y habita en nuestro corazón.

El Señor nos motiva, alienta, corrige, exhorta a tener que entrar confiadamente delante de su presencia con sinceridad, con fe, con corazón limpio, cuando David cayó en falta dijo: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10), ¿cuánto de nosotros asemos esa oración de ves en cuándo? Porque a veces creemos que tenemos un corazón tan limpio y tan perfecto que nunca nos acordamos decir: Señor crea en mi un corazón limpio y recto delante de ti… como cristianos podemos avanzar buscando lo que el Señor nos muestra para buscar, caminando por el camino nuevo, adorando con gratitud, exaltando, reconociendo que vamos a la casa del Señor y en la casa del Señor no se duerme, no se juega, no se come sino que se ahora al Señor.

Y cuando uno de nuestros hermanos(as) se vea en mal estado debemos estimularnos, no criticar sino que animar, exhortar para que nuestro regalo como pueblo de Dios llegue a Él en una forma perfecta, bonita y Él se goce con su pueblo porque hay corazones que son limpios, rectos, hay sinceridad entre ellos.

Debemos de vivir lo que el Señor nos enseña, debemos de vivirlo donde quiera que estemos porque esa es la forma de servir al Señor, el cantar, adorar es parte de nuestro culto de estar en comunidad y debemos hacerlo, proyectando a que otra gente también se convierta pero si no llevamos la mano de los nuevos para llevarlos al lugar santísimo porque nosotros no hemos entrado ellos tampoco podrán entrar.

El Señor rompió el velo con su sangre, Él ocupo ese lugar, el servir en adoración al Señor debemos de entender que tenemos que cambiar nuestra actitud porque lo demás es pura falsedad, no digamos: es que yo soy así… porque el Señor nos hizo nuevo.

Como iglesia y pueblo de Dios debemos de buscar romper los cielos con nuestra adoración porque a la iglesia vamos adorar.



Congregación cristiana de restauración de fe Elohim.
Con la tecnología de Blogger.