Tener al Señor es tener paz.
Porque el
reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu
Santo. (Romanos 14:17)
Paz es tranquilidad, también
según el diccionario dice que es unidad porque cuando uno tiene paz tiene
unidad con los demás. La paz que todos buscamos y que nunca la podemos hallar,
el Señor en una ocasión dijo: mi paz os
doy… mi paz os dejo… cuando tenemos
seguridad de que tenemos la presencia del Señor, el Espíritu santo debemos proclamar y rogar a Dios que fluya
la paz en nosotros porque es promesa de Él, no es por nuestra capacidad
porque nosotros somos sin paz, el ser humano no tiene paz por sí solo, a veces
puede tener un momento de tranquilidad, de quietud pero no tiene paz porque
siempre hay algo, hay cosas que lo mantiene inquieto por esto o eso otro es de
decir no tienen paz.
Hay mujeres
que no trabajan están siempre en su casa pero aun dentro de la casa no tienen
paz ni para hacer almuerzo, ni cuando tienen que hacer los quehaceres de la
casa no tienen paz porque le faltó algo a lo que estaba preparando o que si al
lavar los hijos dejan la ropa tirada, que el esposo es desordenado en fin la
dueña de casa no tiene paz, generalmente no tiene paz en las cosas cotidianas y
si vamos a lo laboral en lugar que sea y cuando el ambiente no es muy bueno es
difícil tener paz porque el ambiente es más singular, mas mundano y es difícil
tener paz.
Cuando
entendamos que es difícil tener paz vamos entendernos los unos a los otros,
como personas lo que más apreciamos es tener tranquilidad y lo que más cuesta
tener es tranquilidad, paz y es lo más hermoso tener
paz y ¿Por qué no tenemos la paz si el Señor nos la entrego a nosotros?
El Señor nos dio la paz y a veces pareciera que no la tenemos, la paz cuesta
tenerla por las distintas cosas que nos toca vivir.
En el mundo
existe tanto vicio, tantos tipos de droga y han avanzado en crear otros tipos
de droga porque la que ya esta no es suficiente porque el mundo busca paz y la
droga produce esa tranquilidad momentánea y a la vez va matando, el mundo busca
la paz igual que nosotros pero la paz la tenemos pero no tenemos comunión
con la paz, tenemos que tener comunión con la paz y tener comunión con la
paz es ser humilde, es buscar siempre el sabio consejo primero de Dios, de la
palabra y de los que llevan más tiempo caminando en el Señor pero bien no de
los que llevan tiempo desordenadamente, buscar el consejo de los más adultos,
de los que llevan más años en la vida porque ellos tienen más experiencia y han
aprendido tener paz a través de los años a pesar de las circunstancias.
A veces en nuestros
hogares hay conflictos en conversaciones, diferentes opiniones en tipos de
temas y de repente la conversación se transforma en pelea y nos enojamos porque
así es la vida y nos enseña que solamente en el Señor vamos a encontrar la verdadera y
genuina paz, no en otra cosa.
Pelea la
buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste
llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
(1 Timoteo
6:12)
La buena
batalla de la fe es guardar el reino de Dios, si estamos en reino de Dios que
tiene paz, gozo estamos pelando la buena batalla porque por fe creemos que
en Él tenemos paz y teniendo fe peleamos la buena batalla de la fe y tenemos
que pelearla con paz.
Cuando
tenemos distintos conflictos, problemas personales de cualquier área de la vida
tenemos que estar ocupados en lo espiritual porque eso nos va a llevar a tener
paz, tranquilidad y aun es más gozo, fe y esperanza que Dios está en un momento
determinando trabajando para nosotros, no porque se lo ordenemos sino que es
promesa del amor a nosotros, entonces pelear la batalla de la fe tiene que ser
peleada con gozo, paz y muchas veces llegamos a nuestros hogares después de un
culto y nos olvidamos que el Señor nos dio la paz y por cualquier cosa
insignificante comienza algún tipo de discusión y la esposa no quiere perder
con su esposo y los hijos que no se quieren ordenar y la paz se desvanece en el
ambiente y nosotros somos portadores de paz, hay que guardar silencio
cuando no tengamos respuesta, cuando estemos enojados, aireados hay que guardar
más silencio y cuando estemos ya como que vamos a reventar, que ya no aguantamos
más dígale al Señor: yo no puedo… ayúdame
en tu paz… a veces nos parecerá injusta la situación pero el Señor nos dice
que estamos pelando la buena batalla de la fe y la buena batalla de la fe es
paz, es llevar el evangelio con paz, el evangelio es llevar las gratas nuevas
de salvación y algo grato tiene paz, algo de tranquilidad.
Acerquémonos,
pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro.
(Hebreos 4:16)
Para
alcanzar oportuno socorro tenemos que tener paz porque la paz nos lleva a
acercarnos y como estamos peleando la batalla de la fe tenemos la seguridad del
oportuno socorro, porque nuestra oración personal, intima por las noches le
decimos al Señor: yo busco tu paz… estoy
tratando aunque me cuesta pelear esta batalla de la fe, aunque a veces se
burlan de mi… cuando estamos en la paz del Señor estamos confiadamente
porque no somos aireados, no somos enojones, no decimos groserías,
confiadamente nos acercamos al Señor pero también nos ponemos confianzudos es
decir que ya no le preguntamos al Señor lo que debemos hacer o lo que no
debemos hacer sino que hacemos lo que creemos que es correcto y decimos; si el Señor me entiende… si el Señor sabe…
porque nos pasamos para ser confianzudos y ¿cómo nosotros vamos a saber lo que
Él piensa para nosotros?, sabemos que es algo bueno pero a veces lo bueno que
Él piensa trae primero algo malo para que aprendamos que lo bueno cuesta.
Es exceso de
confianza con el Señor nos hace pecar.
Si alguno
habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre
conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por
Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los
siglos. Amén. (1 Pedro 4:11)
Debemos
hablar conforme a la palabra de Dios y cuando los hermanos(a) estén abatidos,
estén siendo confrontados con alguna dificultad debemos decirles que tengan
paz, que sigamos peleando esta batalla porque en Él tenemos oportuno socorro.
Dad, y se os
dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo;
porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. (Lucas 6:38)
Cuando nos
toca bendecir a otros, cuando nos toca entregar algo de bien material debe ser
con abundancia, no debe ser algo limitado, mezquino, no mirando nuestras
propias necesidades porque no podemos dar algo más allá de nuestras fuerzas
pero tampoco debo entregar algo con mezquindad sino que dar con gozo, alegría.
Cuando dice
dar con abundancia no es que solo tengamos que traer nuestra ofrenda a la
iglesia sino que el Señor quiere que aprendamos a tener dadivas en abundancia, un
presente que quizás para nosotros sea tan insignificante entrega paz a otro,
entrega esperanza porque nosotros no
sabemos lo que otros están pasando es por eso que tenemos que ser dadivosos,
cuando uno es dadivoso con abundancia el Señor nos bendice y cuando aprendemos
esto es porque tenemos paz y confianza que en la escases es oportuno socorro
esta y Él hará a favor de nosotros, no debemos cansarnos de sembrar porque en
su tiempo cosecharemos, tenemos que sembrar siempre, no de lo que nos sobra, ni
calcular tanto para dar sino obedezcamos al Señor.
Congregación cristiana de restauración de fe Elohim.

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