Donde hay desorden no hay prosperidad.
De repente
le hacemos preguntas al Señor y necesitamos respuestas y las respuestas a veces
tardan en llegar, a todos nos ha pasado, a veces le preguntamos al Señor y Él
de una u otra forma nos hace llegar la respuesta no solamente con la palabra, a
veces con un consejo, cuando escuchamos una alabanza o veces vemos una situación
pero porque no prosperamos, si bien es cierto el Señor a sus hijos siempre les
añade hasta lo más mínimo pero esa prosperidad está sujeta a la fidelidad, al
servicio y a varias cosas que nosotros tenemos que añadir al servicio del Señor
pero en si no hay un avance familiar, en fin no hay prosperidad porque a veces
la prosperidad la medimos en lo material aun conociendo la palabra nos
olvidamos los principios para conseguir respuesta, para recibir la bendición
económica, para recibir la bendición de salud, para recibir las cosas que
necesitamos en este mundo porque no venimos hacer pobres económicamente, ni en
salud.
El mundo
para aliviar sus enfermedades hoy en día se basan en el consumo de drogas, el
mundo busca alternativas y después va a pasar un tiempo y va a venir otra cosa
y nosotros como somos ovejas del rebaño del Señor no tenemos el mismo
pensamiento, el mismo sentir porque hemos creído en Jehová Jireh que significa
Dios proveerá, el que pone el pan en nuestra mesa, el que nos da trabajo, el que
nos da la fuerza a pesar de nuestra enfermedad para trabajar.
A veces
tenemos que andar golpeando puertas para que nos empresten dinero, el común de
las familias son las tarjetas de créditos, los créditos y viven pidiendo pero
el Señor no nos tomó para eso, no nos toma para hacernos miserables, somos
hijos del Rey de reyes y Señor de señores, en Él tenemos todas las cosas, en Él
somos más que vencedores, ya no vive lo humano en nosotros sino que vive el
Señor en nosotros, tenemos la sabiduría, tenemos la mente de nuestro Señor
Jesucristo pero ¿Por qué no vemos la prosperidad en lo económico, en nuestra
familia? Incluso es más que nuestra familia valla caminando junta o caminemos
juntos pero van desviándose los miembros de la familia, habitamos en la misma
casa pero cada cual tiene su mundo diferente, el
enemigo se ha encargado de desunir a los creyentes en el núcleo familiar.
Cuando los
padres se colocan para llamar la atención y corregir los hijos hablan más que
los papas y es porque nos hemos puesto desordenados, no le echemos la culpa a
la esposa, ni al esposo, ni a los hijos sino que nosotros mismos nos hemos
puesto desordenados y donde hay desorden
no hay prosperidad, donde hay desorden no hay multiplicación, a veces
pareciera que solo son dichos o palabras pero a veces decimos: trabajo y trabajo y no me rinde nada… para decir nosotros que somos prosperados debemos pagar lo
que debemos y de ahí hacer lo que si nos alcanza pero si pedimos para hacer lo
que tenemos que hacer ya no estamos siendo prosperados estamos arreglándonos
nosotros mismo y Dios no quiere eso en nosotros.
Entonces
como nos volvemos desordenados personalmente traemos miseria, viene la ruina,
viene la división familiar porque cuando los hijos ven a los padres que son
desordenados en todas las áreas de su vida los hijos pierden el respeto.
Y la tierra
estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y
el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (Génesis 1:2)
Cuando hay
desorden hay un vacío, se pierde la visión, no hay claridad para pensar, nos
confundimos, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo… abismo es lo más profundo, y
el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas… el espíritu no
podía habitar donde hay desorden, ¿estará Dios en nuestro corazón así
como estamos caminando?, ¿estará Dios en nuestra casa, en nuestro matrimonio?,
el espíritu de Dios no habitaba la tierra porque estaba desordenada y vacía, y
nosotros como cristianos creyendo a veces porque asistimos a una iglesia,
porque estamos orando, porque hacemos el bien, creemos que estamos como llenos.
Cuando hay
desorden hay un vacío y ese vacío se refiere a que nosotros no podemos
llenarnos con nada, el mundo busca y muchos cristianos también buscan
alternativas porque nada llena el vacío que solamente ese espacio le pertenece
a su hacedor, a su creador a Dios pero mientras exista el desorden en nosotros
el vacío va a continuar, mientras exista el vacío en nosotros no vamos a ver la
luz, no va a ver prosperidad, vamos hacer las cosas a nuestra manera pero
cuando estamos ordenados en el Señor ya no hay vacío y cuando no hay vacío es
porque esta su presencia y cuando esta su presencia hay dirección, no estamos
con incertidumbre de lo que pueda suceder.
Cuando Dios establece
la familia era para que en un sentir porque ya no son dos tomaran ellos la
decisión pero dirigidos con la llenura de Dios porque hay orden, cuando un
matrimonio esta desordenado, cuando un matrimonio no piensa igual hay un
desorden, hay un vacío y hay no está la presencia del Señor, hay no puede ser
dirigido el hombre y la mujer por Espíritu santo porque donde hay desorden Él no habita, hay gente
que vive año tras año esperando una respuesta pero si no se ponen de acuerdo
los dos no hay respuesta y Dios quiere que nos
ordenemos.
Cuando hay
desorden nos acostumbramos al desorden, en nuestra casa, en nuestra familia
pueden haber muchos miembros de la familia pero pueden ver algo botado en el piso
y pasan como si nada han visto y usted tiene que ir y lo recoge y es porque se
acostumbraron al desorden.
Una
mujer o un hombre de Dios tiene que tener un orden tanto como papa, mama, esposo, esposa, un
padre tiene responsabilidad, una madre tiene responsabilidad pero el hombre irresponsable
no actúa hasta que ve a su mujer que está en el techo tapando una gotera eso es
desorden, es ilógico, la mujer es la ayuda idónea no para que nos sirva,
entonces ¿estaremos caminando conforme Dios quiere que caminemos en su orden?,
el Señor nos habla para colocar las cosas en orden, para ordenar nuestra vida,
es para decirle a los hijos esto es malo, esto es bueno porque los hijos se
toman de lo que como madre o padre comete errores o falla de esos errores se
toman para hacer lo que quieren.
Cuando un
hombre o mujer cristiana sirve al Señor tiene que ser apasionado, tiene que ser
puro fuego pero hoy en día nos hemos convertido en bomberos espirituales
apagamos el fuego con nuestras enfermedades, problemas y es porque somos desordenados para creerle al
Señor, le creemos cuando vemos las cosas buenas pero cuando las cosas van mal
dudamos.
Debemos
sacar el celo, la amargura, la rabia que tenemos acumulada, saquemos esa
herida, el daño que pensamos que nos hicieron ya paso debemos ordenarnos.
Si no ordenamos nuestro corazón, nuestra vida
personal, nuestro matrimonio, nuestra familia nos morimos espiritualmente.
Mientras no
tengamos claro en nuestra mente nuestros pensamientos que si estamos orando
para que Dios habrá una puerta de trabajo, que Dios ayude a nuestros hijos pero
si no ordenamos nuestra vida, si no ordenamos nuestra casa, si no ordenamos
nuestro matrimonio la respuesta está lejana.
El Señor
quiere ver en nosotros que se cumpla la palabra que cuando el vino y dijo: he
venido para que tengan vida y vida en abundancia… pero no para servirle al mundo, no para vivir esclavizado en el
trabajo, esclavizado en el hogar atendiendo a los hijos, al esposo, nietos, esa
no es la vida que Dios quiere para nosotros sino que para disfrutar la vida en
abundancia en todas nuestras responsabilidades tiene que haber un disfrute, en
todo lo que hacemos hacerlo con agrado pero cuando estamos desordenado nos da
todo lo mismo, hacemos las cosas porque hay que hacerlas y si me alcanza el
tiempo hago esto o esto otro, en fin necesitamos entender
el llamado del Señor, tener un orden en nuestra vida en todo.
El esposo ha
perdido el respeto a la esposa, el esposo a veces sin darse cuenta ofende a la
esposa pero también la esposa no le da el lugar que le corresponde al esposo y
el Señor quiere que estemos bien, que vivamos bien, tenemos que ser siempre mejores cada día, el que cree estar bien y
está esperando solamente respuesta buenas ese es evangelio liviano, de fantasía
para que nos sintamos bien y la palabra del Señor es para que nos sintamos mal o
usted cree que fue fácil para Juan cuando le dijo al rey que se arrepintiera
porque estaba con la mujer de su hermano, no es un mensaje liviano, también cuando
el Señor le dijo a Pedro: apártate de mí satanás
me eres estorbo… cuando usted se va bien de un culto es cuando se va mal
porque sabe que Dios le está diciendo que debe cambiar pero cuando pone atención a la palabra pero
cuando nos vamos a nuestros hogares después de un culto y decimos: estuvo livianito el culto… eso es vivir religión
y el Señor quiere que nos ordenemos porque el tiempo que nos quede de vida
solamente lo conoce Él y cuando Él habla lo hace antes de tiempo, a tiempo y después
de tiempo.
Hay que ser ordenados, hay que dejar un orden
para los que siguen.
Donde hay
desorden hay vacío y las tinieblas nos rodean, muchos en ocasiones no sentimos
sentido de las cosas, como que no sabemos para donde vamos, nos hemos sentido a
veces ahogados(as), angustiados(as) porque el desorden nos lleva a ese vacío y
ese vacío aunque busquemos cualquier camino nos va a llevar a un momento depresivo
de tal forma que nos vamos a olvidar de que Dios es todo poderoso y como
estamos tan desordenados estamos sin animo, atendamos hoy la voz del Señor.
Cuando uno
estaba en el mundo y después se convierte al Señor la gente al principio no te
cree, no nos va creer porque nos conoció como éramos pero cuando te ve que
sigues caminando, ya paso seis meses, un año, paso dos años, tres años, los
tres primeros años es como la pasión, la entrega y todo eso va dejando testimonio
a la gente que nos conoció pero pasados los tres años vuelve el enfriamiento y
solo nos sostiene la gracia de Dios nada mas pero si queremos ver respuestas debemos dar
comienzo al orden que el Señor quiere, es la única forma porque
podemos pasar tiempo orando y no pasar nada sino que siguen los problemas y eso
no es voluntad de Dios, es porque hay un desorden en nuestro hogar, en nuestra
vida y el Señor quiere vernos bendecidos, prosperados pero tenemos que
ordenarnos.
Antes de
morirnos que digan de nosotros: murió un
hermano(a) bien ordenado… se fue un hermano bien ordenado… testimonio
cuando no estemos, cuesta colocar orden a los hijos cuando van creciendo,
cuesta colocar el límite.
Cuenta una
historia de un joven que se aburrió de estar en la iglesia, la ¨rutina¨ de la
iglesia lo aburrió según el pero su madre era fiel al Señor, generalmente las
madres son más fieles al Señor que los padres y siempre la excusa del papá es el
trabajo, que llego cansado y con hambre pero había una madre que oraba y oraba
y el hijo se le escapaba y un día ella lo espero en pie y no llegaba, ella
refleja a su hijo una hermana, una creyente, una mujer de oración, el hijo veía
que ella se levantaba de mañana y oraba, que de noche oraba, a veces en la
madrugada la escuchaba orando, el hijo tenía ese testimonio de su madre y el
hijo llega una noche a las tres de mañana y le dice al hijo, Hijo quiero conversar contigo, siéntese… y le comienza aconsejar
diciendo: o cambias de actitud hijo mío
porque lo que estas asiendo no es correcto… tienes que entender que no hay otro
camino mejor que servir al Señor… y le sigue diciendo: si tu no cambias yo voy a orar al Señor que Él venga y te lleve… y
el joven le dice: pero mamá… y la
mamá le termina diciendo: prefiero un
hijo en el reino que perdido aquí en la tierra… y el hijo le suplicaba que no
hiciera eso porque el sabía que cuando la mamá se ponía a orar el Señor le respondía
pero hoy nosotros oramos y oramos y no sucede nada y lo que pasaba en esta
historia era que esa madre era ordenada en todo.
Necesitamos como
familia que orden comience a trabajar en nosotros, el Señor quiere que comencemos
a ordenar nuestra vida espiritual porque es la única forma de que nosotros
veamos lo que el Señor quiere que veamos, todos queremos ver crecimiento,
respuestas pero si seguimos desordenados solamente vamos a ver y vamos a sentir
vacío, tinieblas y no vamos a saber qué hacer, debemos
buscar el orden en nuestro hogar, en nuestra vida para que nuestra familia sea
ordenada si no somos ordenados a la buena Dios ordenara nuestro hogar
porque Dios no quiere que nadie perezca, se pierda, ordenemos nuestros tiempos,
nuestra economía, nuestro matrimonio, respetemos la familia, respetémonos los
unos a los otros y vamos a ver como Dios va a prosperar, nuestra respuesta de
prosperidad, de bendición va a llegar cuando todo este ordenado antes no.
Congregación cristiana de restauración de fe Elohim.

Leave a Comment